Google+ La fascinante historia de las pistolas que unen a Simón Bolívar, George Washington y el marqués de Lafayette ~ Wicked Magazine

miércoles, 13 de abril de 2016

La fascinante historia de las pistolas que unen a Simón Bolívar, George Washington y el marqués de Lafayette





NEVA YORK, 13 abril 2016 (BBC).- Pese a que Washington, Lafayette y Bolívar pertenecen a generaciones distintas, las pistolas logran cruzar sus historias. Aunque en la mayoría de sus retratos Simón Bolívar se ve empuñando su espada, un par de pistolas que se subastaron este miércoles en la casa Christie's en Nueva York podría terminar convirtiéndose en una de las herencias fundamentales del El Libertador.

No sólo por razones económicas -el valor de la puja alcanzó US$1,8 millones-, sino porque la historia que rodea a estos artefactos conecta a tres héroes independentistas:

  1. El comandante del Ejército Continental de la Guerra de Independencia de EE.UU. (1775-1783) y primer presidente de EE.UU., George Washington
  2. El aristócrata francés y precoz héroe de la Revolución Francesa y la independencia estadounidense, el Marqués de Lafayette
  3. Simón Bolívar, que lideró la independencia de lo que hoy son seis naciones: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Panamá y Bolivia.

El primer propietario de las armas parece ser el Marqués de Lafayette.

"Estas pistolas nos conectan directamente con estos personajes, que en realidad cambiaron el mundo", le dice a BBC Mundo la especialista senior de Christie's, Becky MacGuire.

No en vano las pistolas fueron incluidas en la llamada "Venta Excepcional" que realiza la casa de subastas cada año en Nueva York y Londres con los objetos de arte decorativo más codiciados y curiosos del planeta.

Y aunque Washington, Lafayette y Bolívar pertenecen a generaciones distintas, las pistolas cruzan sus vidas de manera extraordinaria.

El primer dueño

El primer propietario de las armas parece ser el marqués de Lafayette, cuyo nombre de pila era Marie Paul Joseph Gilbert Motier.

"Fueron fabricadas por el prestigioso armero de Napoleón Bonaparte, Nicolas-Noël Boutet, en Versalles (Francia), en 1825, el mismo año en que Lafayette regresó a EE.UU, tres décadas después de haber luchado en la Guerra de Independencia estadounidense", indica MacGuire. "Vino por invitación del presidente James Monroe a hacer un viaje de cerca de 15 meses por todo el país", explica.

Lafayette fue homenajeado en cada sitio por donde pasó.

Hubo desfiles, fiestas en las calles y pueblos bautizados con su nombre a lo largo y ancho de la nación que él a sus 19 años había ayudado a liberar del dominio inglés.

Fue justo durante este viaje que la familia de su amigo y mentor George Washington -quien había muerto 25 años antes- le pidió que le mandara a Bolívar un presente de su parte con un mechón de pelo y un retrato miniatura del primer presidente de EE.UU. "como muestra de respeto por su labor en la liberación de Sudamérica del domino español".

"Fue como pasarle la antorcha de la independencia al joven revolucionario Bolívar, a quien en EE.UU. apodaban 'el Washington del sur'", afirma MacGuire.

"Incluir las pistolas dentro del regalo fue un gesto del revolucionario Lafayette con Bolívar, que estaba en la cima de sus triunfos", afirma.

Y aunque Bolívar y Lafayette nunca se conocieron cara a cara, registros indican que intercambiaban correspondencia frecuentemente en la que se manifestaban respeto y admiración mutua.

Sin disparos

"Estas armas no parecen haber sido disparadas nunca, Tienen unas marcas internas que son probablemente de limpieza. Pero es obvio por su condición que fueron tratadas como un tesoro"
MacGuire, directora de la Venta Excepcional de Christie's.

"Sería un resultado muy feliz para Christie’s, que las pistolas terminaran en uno de los países que Bolívar independizó"
Becky MacGuire, especialista Senior de Christie’s

Como explica la experta, las pistolas pertenecen a una categoría dentro de las armas de fuego llamada "armas de presentación", que son fabricadas con el objetivo de convertirse más en regalos que en elementos útiles.

"Era algo común en los más altos niveles durante la época. Se les podía dar, por ejemplo, a un general importante o a otro líder de Estado", sostiene MacGuire.

"Las armas de presentación podían ser un par de pistolas, otros tipo de armas de fuego o una espada como recompensa por sus triunfos".

En su taller en Versalles, Boutet tenía un departamento llamado "Armas de Lujo", que se concentraba en fabricar este tipo de artilugios de tremenda elaboración, enchapados en plata u oro, con complejos grabados, maderas provenientes de distintos lugares del mundo y sofisticados mecanismos.

Piezas de arte preciosas

Bolívar le heredó las pistolas a uno de sus allegados en Colombia. Son dos armas revestidas de madera, con relieves y monturas de plata y oro, y grabados de escenas de la mitología griega, que incluye personajes como Heracles y Medusa.

"Son unas piezas de arte preciosas. La plata, el oro, los grabados… Era lo más refinado que se podía producir durante su época. Boutet tuvo acceso a artesanos increíbles porque los talleres reales habían roto relaciones con la revolución. Alcanzó a tener a cientos trabajando para él, fabricando lo más fino que había disponible en el momento. Estas pistolas son tesoros que vemos muy rara vez en Christie's".
MacGuire

Después de Bolívar

Bolívar, quien no tuvo hijos, le heredó las pistolas junto con su casa, la Quinta de Bolívar, a uno de sus allegados en Colombia, José Ignacio París.

Las pistolas pasaron por las manos de dos importantes colecciones de armas de fuego en EE.UU.
París le dejó las pistolas a su hijo Enrique, quien las vendió en 1851 a otro hombre, Enrique Grice.
"Una carta escrita por Enrique París durante la transacción indica que las pistolas estaban 'exactamente en el mismo estado en que las recibió Bolívar'".

Después de Grice, las pistolas pasaron por las manos de dos importantes colecciones históricas de armas de fuego estadounidenses y fueron exhibidas en museos en el país y en Europa. Hasta que fueron vendidas en 1973 en una serie de subastas en Londres de la extensa colección de William G. Renwick.

"Tomó ocho subastas vender todas las armas que formaban parte de la colección, que venía de todas partes del mundo", afirma MacGuire.

"En este momento desaparecieron por más de cuatro décadas, hasta ahora", agrega.
Al preguntarle dónde estuvieron durante este tiempo, MacGuire responde que Christie's lo sabe, pero que es una información anónima.

Bolívar y Lafayette nunca se conocieron personalmente, pero registros históricos indican que intercambiaban cartas.

Con la misma discreción me contesta sobre posibles oferentes latinoamericanos este miércoles: "No sabemos qué esperar en la subasta, la gente es extremadamente privada".

Y al preguntarle en específico si el gobierno de Venezuela ha mostrado interés en las pistolas -ya adquirió en el pasado algunas de las pocas posesiones que dejó el Libertador, además de haber recibido en donación otro par de pistolas de menor valor y elaboración subastadas por Christie's en 2004- McGuire responde enfáticamente: "Si lo supiéramos no te lo podríamos decir".
Y aclara que ése sería un "resultado muy feliz para Christie's, que las pistolas terminaran en uno de los países que Bolívar independizó".

Al ser vendidas este miércoles por algo más de US$1,8 millones, las pistolas de Bolívar no superaron el récord de US$1,9 millones por el que se subastaron otras armas de George Washington en 2002.