Google+ Chicas católicas se las ingenian para “seguir vírgenes” ~ Wicked Magazine

miércoles, 22 de agosto de 2012

Chicas católicas se las ingenian para “seguir vírgenes”

GUADALAJARA, 22 agosto 2012 (El Informador).- Una leyenda urbana ronda ciudades en las que existen una notoria población católica, jóvenes uf-anos que gustan de relatar sus experiencias sexuales suelen señalar que si bien muchas chicas católicas se niegan a tener sexo vaginal, bajo una paradigmática aura de pureza, muchas de ellas están dispuestas a intentar todo tipo de actos eróticos periféricos, como el sexo anal, siempre que no rompan con el sello de su virginidad.

En el popular Urban Dictionary encontramos la siguiente definición (en inglés) de “niña católica”: Se refiere a una joven mujer que, en su intento de preservar su virginidad, tendrá sexo anal, pero se negará a una relación sexual convencional.

En este foro, por ejemplo, se concluye que la supuesta pasión por el sexo anal de las mujeres brasileñas es el resultado de que Brasil es un país predominantemente católico en el que se les inculcaría la importancia de llegar vírgenes al matrimonio.

El tema nos permite reflexionar sobre lo ridículo que es la religión oficial en lo que respecta a la sexualidad moderna. Lo que alimenta esta posible tendencia sexual es que la religión católica sostiene que una mujer debe de llegar virgen al matrimonio, tener sexo vaginal sin estar casado es un pecado –el sexo anal, seguramente tambien es un pecado, sin embargo, parece escaparse del imperativo en una laguna del dogma católico. Por supuesto, aquí se exhíbe una doble moral, el sexo anal es algo que se da por detrás en el sentido también de que puede ocultarse. No sólo es el temor al castigo de Dios, es el temor al castigo del Otro, de la sociedad, del hombre: al hacer visible la ausencia de la sangre.

La iglesia ha usado la sexualidad como un mecanismo de poder para controlar a las masas. Si bien es indudable que existe una liberación sexual, aún vivimos colectivamente los traumas de siglos de represión y confusión en nuestro entorno más inmediato: el cuerpo.

Fotografía tomada de La Zona Modelos