Google+ Los macarrones con queso se elevan a las altas esferas culinarias ~ Wicked Magazine

viernes, 16 de marzo de 2012

Los macarrones con queso se elevan a las altas esferas culinarias

WASHINGTON, 16 marzo 2012 (AFP).- No, la hamburguesa no es el plato nacional de Estados Unidos. Lo que los estadounidenses adoran es el 'mac and cheese', o macarrones con queso, una receta sencilla que se puso de moda más allá del hogar y hasta ha dado lugar a restaurantes especializados.


Mac and Cheese (Agencias)
"Son calientes, ricos y pesados, ¡como los estadounidenses!", exclama riendo Rebecca Harman, una funcionaria consultada por AFP en Washington, mientras espera su turno frente a un CapMac, un carro de comida ambulante que dice ser "La capital del macarrón".

Receta básica transmitida de generación en generación, infaltable en las barbacoas en el sur profundo, los 'mac and cheese' viven un renacimiento culinario.

Este sencillo plato se compone de fideos, generalmente macarrones, cubiertos por una salsa de queso cheddar, mostaza, pimentón, y gratinados con queso rallado.

"Es uno de los platos favoritos de los norteamericanos", dice a AFP Brian Arnoff, el joven chef de CapMac. "Es 'confort food', un alimento que reconforta. A la gente le encanta comerlo como plato principal o como guarnición, explica Arnoff, que aprendió a cocinar la pasta en Florencia, Italia.

Según el chef, la popularidad de este plato tiene que ver con la nostalgia de la infancia, con el sabor de la comida casera.

"A todo el mundo le gusta, a los niños y a los mayores", dice Nick Broderick, de 29 años, que trabaja cerca, en el Senado. "Es algo fácil de cocinar, sabroso y barato".

En cualquier supermercado de Estados Unidos se vende la 'cena de macarrones con queso' de Kraft Foods. Esta empresa inventó en 1937, en plena Gran Depresión, la versión en caja de este plato, que viene con un polvo que se convierte en salsa cuando se mezcla con leche.

Pero la receta se remonta a la Edad Media, dijo Robert Dunn, de 42 años, dueño del restaurante MacDaddy's Macaroni and Cheese Bar, un éxito desde que abrió hace tres años en Monroe, Connecticut (noreste).

Thomas Jefferson (Agencias)
Dunn explicó que los primeros indicios de esta preparación aparecen en libros de cocina italiana del siglo XIV y que en 1802 el entonces presidente Thomas Jefferson los sirvió en la Casa Blanca.

En ese sentido, dijo, los 'mac and cheese' han sido parte de la dieta de los estadounidenses durante mucho más tiempo que las hamburguesas o las salchichas.

"Están muy de moda", dijo Dunn, quien llevará su emprendimiento a varios estados del país, en calidad de franquicia. "Van a abrir diez restaurantes en Texas, cinco en California, dos en Washington y dos en Nueva York", dijo.

MacDaddy ofrece unas 20 versiones diferentes de este plato, con diferentes tipos de pasta y queso, así como nuevos ingredientes adicionales, como hongos, pollo, espinacas, espárragos o camarones.

"Estos son tiempos difíciles financieramente y el cliente promedio gasta unos 12 dólares por el plato de la casa y una copa", dijo.

Con Estados Unidos todavía saliendo de la recesión, los macarrones con queso también han aparecido en el menú de los restaurantes de moda, servidos con langosta y hasta trufas.

"Los 'mac and cheese' son sin duda un favorito de los estadounidenses, y esta preparación se hizo para llevar elegancia y refinamiento a una comida casera clásica", dijo el chef Adam Sobel del restaurante Four Seasons en Washington, sobre su plato de macarrones con queso con trufas.

El 'blog' sobre alimentación Endless Simmer (www.endlesssimmer.com) ha ido un paso más allá y propone 10 maneras de comer macarrones y queso antes de morir, entre ellas, en sushi, burritos, pizza y pastel de carne.

El Washington Post publicó días atrás las infinitas variaciones en una página entera, "que ganó el puesto de honor en la puerta de mi refrigerador", aseguró un lector anónimo en el blog del diario.

Pero, dado que una porción de macarrones con queso de Kraft Foods representa unas 290 calorías, con una gran cantidad de hidratos de carbono y relativamente pocas proteínas, el favorito de los estadounidenses tiene un costo nutricional.

Muchos, como David Mead, un funcionario del Departamento de Trabajo de 45 años, tratan de no comerlo más que una vez al mes. Otros prefieren no pensar en la cintura cuando mientras lo comen.

"Este es un plato que hace feliz a la gente cuando lo come, no piensan en las calorías", dice Dunn, quien no publicará en sus menús el total de calorías de su platos a menos "que sea requerido por ley".

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