Google+ Un turista alemán muere devorado por caníbales en la Polinesia francesa ~ Wicked Magazine

jueves, 20 de octubre de 2011

Un turista alemán muere devorado por caníbales en la Polinesia francesa


Stefan Ramin y Helke Dorsch en el Caribe. | E. M.

HAMBURGO, 20 octubre 2011 (El Mundo).- Hasta ahora nadie daba crédito a la historia que contaba su novia, Heike Dorsch, que fue atada a un árbol y violada cuando intentó llegar hasta el fondo de lo ocurrido en la remota isla tropical de Nuku Hiva, en la Polinesia. Pero el hallazgo de unos restos calcinados confirma su versión y apunta a que se trata de un ritual caníbal.

Varios huesos y dientes, junto a un amasijo de pelo y ropas han sido enviados a un laboratorio de París para establecer con análisis genéticos su pertenencia a Stefan Ramin, un consejero ejecutivo de Hamburgo (Alemania) de 40 años y desaparecido hace semanas mientras seguía las huellas de 'Taipi, un edén caníbal'.

El autor de esta novela, Herman Melville, que también escribió 'Moby Dick', describe un paraíso virgen en el que todo aquel que consigueponer un pie, procedente de la civilización, termina en la cazuela de los aborígenes. Y ése parece haber sido el destino de este turista alemán.

La pareja emprendió este viaje en 2008, después de largos preparativos, y siguió su ruta hasta el pasado 16 de septiembre, cuando llegaron en catamarán a la Polinesia francesa, donde pensaban pasar varios meses.
Cacería de cabras

Hace tres semanas, Stefan Ramin se despidió de su novia antes de emprender, ya en solitario, la expedición rumbo a las islas Marquesasjunto a un guía local, Henri Haití.

Al parecer, Haití le había ofrecido asistir a una cacería de cabras salvajes -una tradición ancestral- en la zona más montañosa de Nuku Hiva, pero terminó cayendo en la trampa de una cacería humana, en la que él mismo resultó ser la víctima.

Stefan no regresó pero sí lo hizo el guía, que le dijo a la joven que su novio había sufrido un accidente y necesitaba ayuda. Sin embargo, según declaro Heike, antes de que llegaran al bosque, Haiti la encadenó al tronco y abusó sexualmente de ella.
Tras unas horas, consiguió escapar y alertar a las autoridades, que iniciaron una búsqueda intensiva, pero no obtuvieron ningún resultado.

Hace unos días, las gestiones diplomáticas alemanas consiguieron implicar en la búsqueda al ejército, que rastreó la zona más montañosa y descubrió el macabro hallazgo.

Varios expertos locales han confirmado que el cadáver encontrado ha sido víctima de un ritual caníbal que se creía erradicado en la isla desde el siglo pasado.



Survival ve difamatorio hablar de canibalismo en el caso de Stefan Ramin

LONDRES, 20 octubre 2011 (EFE).- La organización Survival International calificó hoy de "difamación irresponsable" de los habitantes de las islas Marquesas (Polinesia Francesa) las informaciones aparecidas en la prensa internacional, que relacionan la muerte del turista alemán Stefan Ramin con un supuesto caso de canibalismo.

"Pretender que ese presunto asesinato tenga algo que ver con el canibalismo es una tontería. Puede que la historia ayude a vender periódicos, pero es una difamación irresponsable", señaló el director de Survival, Stephen Corry, en un comunicado emitido desde su sede en Londres.
La organización de defensa de los derechos de las tribus indígenas ha enviado una queja a asociaciones de prensa de diversos países, entre ellas a la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, para lamentar las "enormemente ofensivas y ridículas" informaciones aparecidas en los medios que aseguraban que Ramin fue "comido por caníbales".

Survival afirma en esa misiva que aquellos periódicos que implícitamente han descrito a los indígenas del Pacífico como caníbales "están fomentando la noción falsa y ofensiva de que los indígenas son salvajes primitivos".

"El motivo por el que siguen usando la palabra caníbal para referirse a nosotros es porque piensan que somos salvajes. Es como llamar a los alemanes de hoy en día nazis por su pasado, o decir que Gran Bretaña es un lugar donde se quema a las brujas en la hoguera", señaló a la ONG un habitante de Papúa que pertenece a la tribu lana.

Survival recoge en su comunicado las palabras de la vicealcaldesa de la isla de Nuku Hiya -donde tuvo lugar el presunto asesinato-, Deborah Kimitete, a la cadena pública británica BBC: "Estamos muy dolidos por estas acusaciones de canibalismo, que son completamente falsas", dijo.

"Es terrible decir algo así. Aquí nadie habla de eso y no es cierto", subrayó la vicealcaldesa.

El director de la organización añadió que "en el siglo XIX (el canibalismo) sirvió para justificar el robo de las tierras indígenas, pero no tiene cabida en el periodismo moderno".

"Los caníbales de los que se ha hablado podrían limitarse a un solo asesino perturbado, pero de algún modo el término también incluye a los periodistas que utilizan sin pensárselo dos veces estereotipos racistas sin considerar el daño que con ello hacen a la percepción que se tiene de los pueblos indígenas y el trato que reciben".

Se busca a feroz caníbal con anteojos de sol

BERLÍN, 20 octubre 2011 (Contexto).- El drama que apasiona estos días a los lectores del ’Bild’ se inició el 9 de octubre pasado en Nuku Hiva, una pequeña e idílica isla en la Polinesia francesa habitada por casi dos mil almas. Ese día, Stefan Ramin, un ex asesor industrial alemán de 40 años, originario de Hamburgo, emprendió una excursión por las montañas de la isla acompañado por Henri Haiti, un guía local.

Según el ’Bild’, el guía regresó solo al pueblo y alarmó a Heiki Drosch, la novia del aventurero. Stefan, según el relato del guía, había sufrido un accidente y necesitaba ayuda con urgencia. En lugar de acudir a los servicios de rescate, la mujer, de 37 años, y el guía se internaron en la selva para auxiliar al turista alemán.

Aún no está claro lo que sucedió en la espesura, pero según el rotativo el guía atacó a la joven, la amarró a un árbol e intentó violarla. Heiki tuvo suerte y logró escapar para dar aviso a las autoridades locales.

Después de rastrear la zona durante varios días, la Policía descubrió los restos de una hoguera donde encontró supuestos huesos humanos, una prótesis dental, mechones de pelo y ropa. El hallazgo mereció casi una página entera en el ’Bild’, que concluyó basándose en estas ’pruebas’ que el aventurero alemán había sido asesinado y devorado por el guía.

«Vacaciones de terror en la isla de los caníbales», tituló en su edición del lunes el periódico para consternación de sus doce millones de lectores. «El guía descuartizó a su víctima, devoró partes de su cuerpo y el resto lo quemó junto con cadáveres de animales».

Pero ayer, el famoso rotativo se vio obligado a citar unas declaraciones del fiscal de Tahití, José Thorel, quien calificó como «delirantes» las informaciones publicadas. «No hay ninguna prueba que confirme la tesis de canibalismo», dijo el fiscal al ’Tahiti News’, aunque no descartó que los restos humanos pertenezcan a Ramin.

¿Qué hay de cierto en la historia? Nadie lo sabe y la Policía sigue buscando al guía, un apuesto aborígen que lucía un tatuaje en su hombro izquierdo (supuestamente con el símbolo de una tribu caníbal) y portaba gafas de sol cuando emprendió la excursión con su supuesta víctima.

Los restos humanos encontrados en la isla fueron enviados a París para determinar si el ADN del aventurero alemán coincide con el de los huesos hallados. El supuesto drama de la pareja también arroja una nueva interrogante: ningún medio occidental ha logrado contactar con Heike Drosch, la pareja del desaparecido.

Stefan Ramin y su novia surcaban los mares a bordo de un catamarán de 14 metros de eslora desde 2008 y el 16 de septiembre pasado fondearon en la isla. Según familiares de la pareja en Alemania, habían planeado permanecer al menos dos años en la Polinesia francesa, una región donde se practicó el canibalismo hasta el siglo XIX y que inspiró al escritor Herman Melville, autor de ’Moby Dick’.

El autor vivió varias semanas en la pequeña isla, que utilizó como escenario para su novela ’Taipi, un edén caníbal’, donde describe su estancia y su miedo a ser devorado por los aborígenes.