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miércoles, 8 de octubre de 2008

Dos personas ven 123 horas de películas en NY

NUEVA YORK, 8 octubre (AP).- El canadiense Suresh Joachim y la alemana Claudia Wavra alegan haber roto el récord mundial de tiempo viendo películas, tras ver 57 filmes en 123 horas en una casa de vidrio plástico montada en el Times Square de Nueva York.
Un vocero de los Records Mundiales de Guinness dijo que parece que el dúo no dinámico rompió la marca, pero que verificarlo oficialmente tomará dos semanas.

La hazaña comenzó el 2 de octubre cuando ocho aspirantes empezaron por ver "Iron Man". Después de 72 horas sólo quedaban dos, que vieron "Thelma y Louise" hasta el final, el martes a las 3:10 p.m.

Susan Sarandon, una de las estrellas de la cinta, entregó el último filme.

Las reglas: los competidores debían ver cada película hasta que terminaran los créditos y no podían retirar la vista de la pantalla. Entre cinta y cinta se les dio un receso de 10 minutos.

Baten un récord Guinness al ver 57 películas en 123 horas sin dormir


NUEVA YORK, 9 septiembre 2008 (EFE).- El canadiense de origen cingalés Suresh Joachim y la alemana Claudia Wavra han logrado batir un récord Guinness al ver 57 películas en 123 horas y 10 minutos, sin dormir, en una casa de plexiglás instalada en Times Square, en pleno corazón de Nueva York, anunció este miércoles el patrocinador del evento.

Joachim, de 39 años, y Wavra, de 31 años, comenzaron este maratón de cine el pasado 2 de octubre con la película Iron Man y terminaron con el clásico contemporáneo Thelma & Louise, precisó a través de un comunicado de prensa el servicio de alquiler de vídeos por internet y correo Netflix.

Entre las películas que vieron en cinco días se encontraban El caso Bourne, Carros de fuego, Kill Bill Vol.2, El paciente inglés y El club de los chalados.

La actriz Susan Sarandon se acercó hasta Times Square para animar a los ganadores en las últimas horas de este atracón de cine, al igual que lo hicieron muchos neoyorquinos y turistas que pasaban por esta céntrica plaza de Manhattan.

Joachim y Wavra consiguieron superar así el anterior récord de ver películas de forma ininterrumpida establecido en 120 horas y 23 minutos, que mantenía hasta ahora Ashish Sharma, de la India, pero que, en esta ocasión, no fue capaz de aguantar tanto tiempo.

De los ocho participantes que comenzaron la competición, sólo quedaban dos pasadas 72 horas, Joachim y Wavra, amantes del cine y de romper récord Guinness.

"Esta es la cuarta ocasión en la que bato este récord, pero hacerlo en Nueva York es especialmente importante para mí porque siempre he deseado hacer algo grande aquí", señaló en el comunicado la alemana, quien aseguró que ha sido "una experiencia inolvidable".

Por su parte, Joachim, que ha batido 33 récords Guinness en diferentes modalidades, aseguró que "disfrutó mucho mirando tantas películas estadounidenses maravillosas en los últimos cinco días".

Entre los récords Guinness que ha batido Joachim en otras ocasiones se encuentran el de mirar televisión interrumpidamente (69 horas y 48 minutos), bailar (100 horas) y planchar (55 horas y 5 minutos), precisó Netflix.

Según los términos del concurso, los participantes tenían que ver cada película hasta que terminaban completamente los créditos sin quitar los ojos de la pantalla, aunque se les permitía entre filme y filme descansar diez minutos.

Un equipo de médicos y jueces controló durante la competición a los concursantes, quienes comieron palomitas, charlaron e hicieron ejercicios para lograr mantenerse despiertos cinco días sin dormir viendo películas.

Fotos: Suresh Joachim viendo películas / Suresh Joachim y Claudia Wavra al recibir el premio / Promocional de la película Kill Bill (Agencias)

Argentino queda grave al ser penetrado por burro

BUENOS AIRES, 7 octubre (UPI).- Un sujeto de entre 40 y 50 años debió ser internado de urgencia debido a lesiones anales provocadas por un burro con el que mantuvo relaciones zoofílicas.

Según informó el diario Los Andes, el insólito hecho ocurrió en la cabecera departamental de Andalgalá, en la provincia de Catamarca, y luego que el depravado llegara hasta el Hospital San Juan Bautista, de esta ciudad.

"En un primer momento el paciente, que confesó ser homosexual, dijo que había mantenido relaciones sexuales con varios hombres en una misma noche, pero después aseveró que, en realidad, había sido accedido carnalmente por el burro", agregó el diario.

"Aunque el episodio se mantuvo durante días bajo absoluto hermetismo, ayer fuentes del centro asistencial revelaron que el hombre fue derivado desde el hospital zonal de Andalgalá, porque presentaba graves lesiones que lo afectaron fisiológicamente", acotó.

Sujeto olvida 85 mil dólares en hotel

SAO PAULO, 8 octubre 2008 (UPI).- El principal coleccionista whisky escocés del mundo, el brasileño Claive Vidiz, vendió su colección a Diageo, la empresa líder del planeta en el sector bebidas.

La colección de 3.384 garrafas, fue formada por Vidiz a lo largo de 35 años. Vidiz viajó por el mundo en busca de las bebidas para crear su colección considerada la mayor del mundo. Los detalles de la venta, inclusive el precio que se pagó por la rara colección, no fueron divulgadas dijo Globo.

Se trata de un muestrario que incluye los licores de mayor consumo y popularidad y también los más raros. La colección será prestada por Diageo a una empresa escocesa de turismo, Scotch Whisky Experience, una compañía que hace programas especiales basados en la tradición de la destilación de whisky escoses.

La empresa, que conforma la llamada Royal Mile – un recorrido de1.600 metros y que reúne a las principales atracciones de Edinburgo -, está construyendo una bodega especial para guardar la colección, en que hay un licor añejado durante cien años.

Un británico residente en España se tira desnudo al foso japonés


TOKIO, 8 octubre 2008 (AFP).- Un turista británico que vive en España, aparentemente presa de un repentino ataque de locura, provocó un escándalo el martes en Tokio al lanzarse desnudo a los fosos del palacio imperial japonés, arrojando luego piedras a los policías durante dos horas, antes de que le detuvieran.

Cuando se paseaba en compañía de un grupo de turistas españoles en torno al edificio sagrado, este hombre calvo y corpulento de unos 40 años dijo que su saco había caído al agua. Entonces se quitó la ropa y se lanzó al canal, según el canal de televisión Fuji.

Durante dos horas los transeúntes pudieron observar, entre sonrientes y escandalizados, a este insólito nadador chapotear en medio de los peces sagrados, escalar el muro que rodea el palacio y jugar al gato y al ratón con los policías frente a las cámaras de los reporteros de la televisión que acudieron a toda carrera al lugar.

Tras haber intentado en vano convencerlo de salir de los estanques utilizando altoparlantes, los policías se acercaron a él en una barca y le lanzaron un salvavidas. Como respuesta el hombre les arrojó piedras. Por último fue detenido al salir del agua por su propia voluntad. La policía indicó que el perturbador era de nacionalidad británica y residente en España.

El hombre que lee diccionarios...

LONDRES, 9 octubre 2008 (BBC).- Ammon Shea se pasó un año leyendo el diccionario de inglés Oxford -20 volúmenes, 21.370 páginas y 59 millones de palabras- y considera que leer un diccionario es tan enriquecedor como leer una novela. ¿Por qué?

Prepararse para hablar con un hombre que lee diccionarios para divertirse despierta un complejo de inseguridad por el propio vocabulario y temores de que cualquier palabra que él pronuncie sonará como una dolorosa condición médica.

Pero gracias al hecho de que Ammon Shea cree que las palabras largas no hace más que obstaculizar las conversaciones, no hay necesidad de consultar ningún diccionario cuando explica su excéntrico hobby.

"No estoy en contra del uso de palabras largas, elaboradas o crípticas per se. Obviamente, las amo, pero me resisto a usarlas sólo por usarlas. Uno usa las palabras como herramientas para comunicarse con personas y por eso no tiene sentido usar, intencionalmente, una palabra que nadie más conoce", afirma Shea.

Shea, un ex empleado de una empresa de mudanzas de Nueva York, pasó 12 meses conquistando lo que él describe como el Everest de los diccionarios, el Oxford English Dictionary (OED), abriéndose camino entre los 20 volúmenes que pesan un total de 62,14 kilogramos.

En el proceso, devoró palabras durante ocho y diez horas diarias, lo que le causó dolores de cabeza, daños a la vista y heridas en su espalda y cuello.

Entonces, ¿por qué hacerlo?

"Siempre he disfrutado de leer diccionarios y son mucho más interesantes de lo que la gente cree. Y creo que todo lo que uno encuentra en un gran libro lo puede encontrar en un diccionario, excepto por el argumento. Todas los sentimientos normales -dolor, felicidad, pérdida- existen en un diccionario pero no necesariamente en el orden que uno espera".

Algunas palabras complejas, sin embargo, son menos útiles que otras.

"No es fácil usarlas en una conversación y por eso las disfruto por sí mismas. Son como poemas de una palabra".

Pasar páginas y páginas de palabras poco conocidas en el inglés común le hacía sentir a Shea que estaba leyendo otro idioma. Esto, a veces, era lo desanimaba, aunque también le fascinaba, porque le demostraba la riqueza del idioma inglés.

Lo curioso es que absorber tanta información le hizo perder el control sobre su vocabulario normal. Por ejemplo, Shea recuerda el momento en el que le encantó leer la definición de la palabra glove (guante) antes de darse cuenta que era una palabra que ya conocía.

"Eso pasaba a menudo. Creo que me dio un enorme vocabulario inútil y en el corto plazo perdí mi vocabulario normal. A veces iba de compras y me olvidaba de la palabra 'milk' (leche)... Sólo podía pensar en la cosa blanca, fría".

Shea no está solo en su amor por los diccionarios. El poeta y dramaturgo estadounidense W.H. Auden se entusiasmó con ellos y también hay fanáticos de los diccionarios entre los jugadores de Scrabble y las personas que hacen crucigramas, dice Elaine Higgleton, directora editorial de Collins Dictionaries.

"Hay mucha gente interesada (...) Un estudiante en Irak estaba intentando aprender inglés y se sentó a memorizar todas las palabras del diccionario, comenzando por la A y avanzando por el resto del libro- Quizás no es la mejor manera de aprender inglés, porque uno aprendería mucha más palabras de las necesarias".

Los diccionarios, además, son una muy buena fuente de aprendizaje sobre el origen griego y latino del idioma inglés, añade Higgleton.

Pero para alguien que lee diccionarios todo el día, ¿cuánto de esos millones de definiciones han quedado en su cabeza?

Cuando se le pregunta por la definición de 10 palabras bastante complicadas elegidas al azar, Shea responde correctamente en cinco casos.

Esa es una proporción de éxito mucho mayor de lo que muchos otros anglohablantes lograrían después de leer 59 millones de palabras.